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La tarjeta de presentacion como medio alternativo para el cajero....
Es conocido que los modernos cajeros automaticos, cuando alguien coloca una tarjeta falsa o adulterada, tienen mecanismos para alertar sobre este hecho.
Un abogado llega apurado a un cajero automático. En lugar de colocar su tarjeta de debito, coloca su carnet del Colegio de Abogados.
El cajero, tras unos segundos, comienza a emitir un sonido y aparece en la pantalla:
"alerta, alerta, usted esta intentado asaltar este cajero"....
[Contado por Claudia Botero, durante el Foro de Fraude en la Contratacion Electronica]
¿Se parecen los abogados a Dios?
- Dios actúa de manera misteriosa. Los abogados también
- Dios creó al hombre a su imagen. Los abogados crearon a Dios conforme con la suya.
- Jamás haga la señal de la cruz ante su abogado. En lugar de eso, intente hacer el signo pesos.
- A la mayoría de los abogados no le agrada que se le compare con Dios. Simplemente, se sienten superiores a El.
- No es verdad que a los abogados les guste representar el papel de Dios. Ellos son Dios.
(Tomado de Cómo sobrevivir a su abogado, Stephen Baker, Editorial Selector)
[Leído en Ambito Juridico, editado por Legis, Colombia, Año X - No. 219]
Legítima defensa
Un joven abogado abrió su oficina en un pueblo. El mismo día de la apertura, apareció el primer cliente. Un viejito de carriel y ruana, muy limpio.
- Doctor, necesito sus servicios profesionales.
- Hombre, siéntese y cuénteme.
- Pues, verá, doctor. Fue que maté un tipo.
- Tranquilo, hay cosas peores. Cuénteme más.
- Pues, verá, doctor, era un mal vecino, yo lo odiaba, durante varios meses lo estuve atisbando, me conseguí una escopeta y lo maté.
- Bueno, eso complica el asunto: premeditación y alevosía. Agraventes.
- Doctor, como lo odiaba tanto, le quemé la casa, le maté los marranos y le hice todos los daños que pude.
- Hombre, esto nos complica más el caso: incendio, daño en cosa ajena y sevicia. Veo el caso muy grave.
- Doctor, para terminar, quiero contarle que yo tenía una tierrita y la vendía para pagarle sus servicios.
- Qué bien, hombre. ¿Y cuánto le dieron por la finca?
- 500.000 pesos, doctor.
- ¿Y dónde los tiene?
- Aquí en el carriel, doctor.
En ese momento, el joven abogado abrazó a su cliente y exclamó:
- !Queda configurada la legítima defensa!
(Tomado de La picaresca judicial en Colombia, Vicente Pérez Silva, Ediciones Jurídicas Gustavo Ibáñez)
[Leído en Ambito Juridico, editado por Legis, Colombia, Año X - No. 219]
